viernes, 28 de mayo de 2010

Inspiración de Ángel...




Regálame una sonrisa en el medio la noche

Y sabré que la tristeza es sólo un derroche.

 

Regálame una lagrima pura de alegría

Y recordare lo importante que es la vida.

 

Regálame una mirada inocente

Y sabré cuan maravilloso es conocerte.

 

Regálame todo tu amor sincero

Y sabré que siempre serás aquel lucero….

 

Radiante, lleno de luz, como un suspiro de ángel

Y un regalo de Dios.




domingo, 2 de mayo de 2010

100 años de Soledad... y 89 de Gabo

...Cuanto hay de realismo en la magia…y de mágico en lo real? 

miércoles, 28 de abril de 2010














Somos aquello que perciben los demás de nosotros? Nuestro yo interior? O una combinación de ambos… o de varios?

Por SAZ


Foto: Sebastian Arias

Modelo: Paola Gomez


 

NECIO/NADA/DESEMBARQUE

María buscaba la taza de leche en el mismo lugar que su abuela la dejaba después de tomar su café. Un día, la taza no amaneció en este lugar… así María entendió que las personas, como los cuentos, tenían principio y final. 


 

 Sofía era una niña, una muchacha. Ya nunca mas lo fue. 




Foto: http://geneticboi.blogspot.com/
modelo: Lina Zuluaga



De pequeño, Ernesto escribiría en su libro lo que alguna vez volvería a escribir en él, antes de morir: por qué la vida es tan sencillamente trágica como un juego de ajedrez y, tan complicadamente bella como una flor de primavera?




"El amor es un sentimiento tan claro como el agua" me dijo un día un marinero.

Meses después volví a encontrármelo… su rostro ya no era de felicidad, por lo que esta vez me dijo: “amigo, el amor es tan turbio como la marea”… quise preguntarle por qué lo decía, pero una lagrima sincera, transparente, me impidió  hacerlo. El hombre había perdido su amor para siempre, un día, en el que ella decidió partir más temprano que él, para nunca regresar.

Bañado en lagrimas, el inconsolable hombre del mar, tartamudeó la frase por la cual escribo hoy esta historia: “lo que no podemos olvidar nunca, amigo, es que el amor es como la lluvia… cuando empieza a caer nos parece hermosa, jugamos con ella y le sonreímos… pero al ver que no escampa, el agua pierde su magia, y se convierte en ríos de lamentos, en llantos del cielo que no nos permiten ver la luz del sol”. 


SAZ